Los bananos
son uno de los alimentos básicos más importantes del mundo por su valor
nutricional y porque mejoran el rendimiento de los atletas dado que
proporcionan un estímulo energético rápido, tienen alto contenido de potasio y
vitaminas C y B6. Además brindan una alta inmunidad para las enfermedades
degenerativas del corazón, la presión arterial e incluso el cáncer.
El país exportador más
importante es Ecuador. Allí se conocen más de 50 variedades, pero sólo se
exporta una, la Cavendish. En los últimos años un hongo amenaza la producción
mundial de esta fruta. Los productores de banano se concentran principalmente
en las provincias de El Oro, Guayas y Los Ríos, las mismas que abarcan el 41%, 34%
y 16% de los productores, respectivamente. En la provincia de El Oro se sitúan
la mayor parte de los pequeños productores de banano del país (aproximadamente
42%), mientras que los grandes productores principalmente en las provincias de
Guayas y Los Ríos.La oferta de Ecuador al mundo abarca a países de la Unión Europea, Rusia, Estados Unidos, Argentina y Turquía entre los más importantes.
Las
políticas sociales y laborales en el Ecuador han llevado a una mejora
sustancial de las condiciones de vida en este importante sector agrícola. Entre
2003 y 2010, se ha emprendido un trabajo intensivo de monitoreo del trabajo
infantil en el sector bananero y de mejora de la calidad de vida de los
trabajadores, a través de la actividad del Foro Social Bananero, institución
creada por miembros del sector público y privado. La lucha por la erradicación
del trabajo infantil en este sector forma parte del Plan Nacional de Prevención
y Erradicación del Trabajo Infantil, mediante el cual se han recuperado en los
últimos años a miles de niños y adolescentes. En 2007, el 12,5% de los niños y
adolescentes en el país estaban trabajando, mientras que en 2015 este
porcentaje cayó al 5,9%. Los mayores esfuerzos en esta área se han centrado en
basureros, mataderos, plantaciones de banano, granjas de camarón y granjas de
flores.
El Ministerio
de Trabajo lleva a cabo inspecciones periódicas de plantaciones de banano para
asegurar el cumplimiento de los derechos laborales en el sector, especialmente
los relacionados con el trabajo infantil, los derechos de las personas con
discapacidad y el control de la salud de los trabajadores.
El Ministerio
de Trabajo emitió a finales de 2015 un contrato específico para el sector
bananero, que garantiza condiciones estables y una remuneración justa y
adecuada para los trabajadores de este sector.
Del cultivo de
banano dependen millones de personas en todo el mundo, muchas de estas mujeres.
Las mujeres son clave en la producción de esta fruta, sin embargo, para cientos
de miles el trabajar en plantaciones de cultivo puede significar enfrentar
constante inestabilidad, inequidad y discriminación.
En
Latinoamérica las mujeres representan cerca del 7% de la fuerza de trabajo.
Usualmente son contratadas a través de contratos a corto plazo que ofrecen poca
estabilidad debido a que muchos empleadores perciben a las mujeres como de
“alto costo y alto riesgo”. Incluso en algunos países las mujeres deben
presentar certificados que demuestren que no están derechos no son respetados.
Además,
existen casos en donde las mujeres son obligadas a trabajar hasta 14 horas al
día sin pagos adicionales y muchas veces sin la libertad de organizarse en
sindicatos. Las mujeres son despedidas por quedar embarazadas, no tienen derechos
ante o post natales y el uso de agroquímicos tóxicos las pone en alto riesgo a
las mujeres embarazadas y madres lactantes con graves impactos negativos para
sus hijos. También,
por creencias culturales las mujeres son restringidas a tareas de empaque o
similares. No se capacitan como los hombres para trabajos más calificados y
mejores pagos. Esto provoca que las mujeres ganen menos que los hombres. Otro
problema es el acoso sexual que sufren en el trabajo. Acción que muchas veces
es justificada y normalizada como algo parte de la cultura. Sin embargo,
hay avances. Los
productores con certificaciones Fairtrade deben seguir estándares con reglas
básicas designadas para empoderar a las mujeres. Éstas abarcan un gran rango de
asuntos como condiciones laborales e igualdad de género. Además, parte del
premium que se paga por los productos Fairtrade van a cooperativas con
programas de igualdad de género que apoyan la distribución justa del trabajo
entre hombres y mujeres y luchan contra los estereotipos de las mujeres
trabajadoras.
El Ministerio
de Medio Ambiente, en coordinación con el Ministerio de Agricultura
y Ganadería, y el Ministerio de
Salud, ha realizado esfuerzos significativos para controlar el uso adecuado de
los plaguicidas y una adecuada gestión ambiental durante los procesos de
producción bananera, proteger el medio ambiente y la salud de los residentes de
las zonas productoras.
Además,
AGROCALIDAD, garantiza la calidad de los bananos para el consumo y la
exportación, así como para asegurar la salud de las poblaciones que viven junto
a los cultivos bananeros. Se ha establecido un sistema de control en el país
registra los productos químicos utilizados para el control de diversas plagas
de cultivos, en base a la Decisión 804 de la Comunidad Andina, en el ámbito de
cultivo y toxicología, así como en el análisis y definición de varios aspectos
del uso y manejo adecuado de esos productos.
Adolfo
Maldonado, médico tropicalista y responsable de investigación, salud y ambiente
de la organización Acción Ecológica, precisa que los químicos utilizados
no sólo causan problemas a corto plazo en la piel, ojos y pulmones, sino
que también provocan "un daño genético muy importante", como el
incremento de los casos de cáncer jóvenes y adultos, malformaciones congénitas
y hasta abortos.
En promedio, el número de fumigaciones ha aumentado de 22 a 45 por año por
plantación en Ecuador. Esto quiere decir una aplicación por semana, según el
informe de Alexander Naranjo. Las lesiones físicas y perceptibles más inmediatas
no son las más graves, según el epidemiólogo Jaime Breilh, rector de la
Universidad Andina en Quito y autor de varios estudios sobre los efectos de las
aspersiones de plaguicidas en la salud de los trabajadores bananeros. Jaime
Breilh explica que es posible que el componente cancerígeno no se manifieste de
inmediato, pero podría manifestarse uno o incluso diez años más tarde, según lo
nocivo que sea.
Una cosa es el daño que
provoca un pesticida en particular, y otro el método que se aplica para fumigar
las plantaciones. Aproximadamente una vez a la semana una avioneta sobrevuela
sobre cada una de las plantaciones de la región haciendo círculos lo
suficientemente anchos como para llegar a todos las matas y esto hace que
algunas veces caiga también parte del pesticida sobre las poblaciones.
La UE reconoce que la
fumigación aérea puede tener graves consecuencias negativas para la salud
humana, y trata de evitar estas secuelas sobre los ciudadanos de la UE, gran
cliente de las exportaciones bananeras de Ecuador. Por lo tanto, desaconseja la
fumigación aérea de cultivos con pesticidas, a menos que existan condiciones
excepcionales que hagan que la fumigación sea una ventaja en lugar de un riesgo
para los humanos y el ambiente.
Sin embargo, en el caso del banano, corren
riesgos para la salud, tanto los consumidores europeos al consumir un producto
rociado con pesticidas nocivos, como los propios trabajadores de esta industria
o los familiares que viven con ellos.
El Ministerio
de Agricultura fomenta la producción de bananos orgánicos, especialmente a
nivel de pequeños productores, tanto para promover la protección al ambiente y
la salud de los agricultores como para ayudarles a crear valor agregado para
entrar en mercados exigentes.
El banano
orgánico o también conocido como banano ecológico o biológico es producido bajo
cumplimiento de las normas de producción de certificaciones válidas. Se cultiva
en sistemas agrícolas que conservan o recuperan la fertilidad del suelo y la
salud de los cultivos sin utilizar plaguicidas convencionales, fertilizantes
artificiales o transgénicos. Algunas certificaciones del banano orgánico son
Norma Orgánica Ecuatoriana, Fair Trade, Global-CAP, NOP-USDA o Normas Orgánicas
de La Unión Europea. Estas especificaciones
o requerimientos adicionales causan que el cultivo de banano orgánico
requiera mayores cuidados y tenga mayores costos de producción. Pero también es
muy demandado y se vende a un precio mayor que el banano convencional. Se usan
abonos orgánicos como pulpa de café para suplir las necesidades de nitrógeno en
el cultivo. Para
el manejo de plagas tampoco se usan productos químicos sintéticos, por el
contrario se usan técnicas de control biológicas o productos certificados en
prácticas orgánicas para el manejo de plagas. Además, una vez cortados los
racimos se lavan a presión para eliminar cochinillas o escamas. También se usan
fundas especiales, que protegen los racimos durante su desarrollo, tratadas con
compuestos de menta para repeler a los insectos. Finalmente, para exportar el
banano orgánico, las coronas de los racimos son tratadas con compuestos a base
de limón que ayudan a controlar las enfermedades en la corona.
En Ecuador es escaso el acceso a
recursos para invertir en nutrientes, certificados y sistemas de riego de punta
y existen pocas investigaciones sobre técnicas de producción
orgánicas. Son desafíos importantes en especial para los pequeños productores.
También, la competencia por el
mercado mundial de banano orgánico es cada vez mayor. Países como Vietnam están
conquistando varios mercados importantes y en Perú están apostando fuertemente
por desarrollar más la producción de banano orgánico.
Fuentes
PROECUADOR
Ministerio de Agricultura y Ganadería, – MAG
MAG / Departamento de Banano
MAG / AGROCALIDAD
Ministerio de Ambiente – MAE
Ministerio de Trabajo – MDT
Asociación de Exportadores de Banano – AEBE
un aaaaaaaaaaasco total
ResponderEliminarpor
ResponderEliminar