domingo, 24 de abril de 2016

Igualdad de género en América Latina y el Caribe





Martin Luther King escribió que “ casi siempre una minoría ha hecho del mundo un lugar mejor”. ¿Qué se entiende por minoría? Según la geógrafa Loyer, B. (2013: 15) una minoría es una población diferente al conjunto de la población del país o que es vista como tal por la mayoría. Por tanto no es la cantidad de personas el que determina la fuerza o la debilidad del grupo sino su dinámica interna, su capacidad de implementar estrategias de poder. En muchos casos la minoría es maltratada, los húngaros de Transilvania, o tiene el poder de oprimir, los blancos de Sudáfrica. El desarrollo de la democracia multiplica las reivindicaciones de las minorías cuyo desafío está vinculado a la dimensión territorial de éstas y a la definición de la unidad de la nación incluyente. El sociólogo Fassin, E. (2013: 16) señala que la minoría es una categoría social naturalizada por la discriminación y por una relación de poder resultado de una desigualdad social. Es en este sentido que se puede afirmar que las mujeres, si bien mayoritarias, constituyen una minoría en casi todos los países. La cultura no es el punto de apoyo en que se fundamenta la minoría porque obvia la noción de comunidad.
La teoría feminista ha puesto en evidencia la distancia que existe entre los discursos normativos sobre la igualdad y las interacciones cotidianas, mostrando múltiples enclaves de reproducción de la desigualdad, entre los que se destaca la consideración del otro como inferior en rango y en derechos. El pensamiento feminista ha articulado indisolublemente las nociones de igualdad y libertad, de distribución y reconocimiento como principios y objetos del desarrollo. De esta manera, ha mostrado que la igualdad solo puede ser ejercida con autonomía, es decir, si las decisiones, capacidades y desarrollo personal no dependen de otros. Una política de igualdad de oportunidades debe contemplar las diferentes condiciones iniciales entre hombres y mujeres en cuanto a socialización, la historia de acumulación masculina del poder, el mantenimiento de la división sexual del trabajo y patrones socioculturales discriminatorios.
Las demandas de género plantean la necesidad de revertir desigualdades seculares mediante tratos diferenciales de acción positiva. Dicho paradójicamente, la igualdad requiere de fórmulas de desigualdad normativa a fin de eliminar las consecuencias desfavorables que derivan de las diferencias de hecho.
Las prestaciones de licencia de maternidad 2009 señalan una gran heterogeneidad en las leyes de protección social en la región. Fuente: ONU 2014.

País
Duración de la licencia
% del salario pagado en el período protegido
Proveedor de la prestación
Argentina
90 días
 100
Empleador y sistema de seguro social
Belice
14 semanas
100
Empleador y sistema de seguro social
Est. Plur. Nac. De Bolivia
12 semanas
70 - 100
Seguro social
Nicaragua
12 semanas
60
Seguro social
Rep. Bol. De Venezuela
18 semanas
67
Seguro social
Brasil
120 días
100
Seguro social
Costa Rica
4 meses
100
Seguro social

La perspectiva de género obliga a reformular el alcance de la ciudadanía en la relación entre lo público y lo privado. Desde esta perspectiva la igualdad de derechos no solo atañe a la esfera pública o de la sociabilidad extendida, como reza la concepción predominante, pues en el ámbito privado, y sobre todo doméstico, se dan relaciones entre actores cuyo poder es claramente asimétrico, en desmedro de las mujeres. 



La siguiente estadística ilustra la evolución de las políticas nacionales educativas de algunos países de América Latina que han incluido favorablemente a las mujeres aunque aún falta mucho por hacer en cada uno y a nivel regional se destaca una importante desigualdad. Las estadísticas muestran a mujeres no estudiantes de 15 años y más sin ingresos propios 2002 y 2011 (en %). Fuente: CEPAL.

País
2002
2011
Uruguay
24
15
Argentina
38
23
Brasil
39
30
Perú
42
30
Colombia
45
31
México
44
34
Est. Plur. Nac. De Bolivia
49
38
Honduras
64
41
Guatemala
44
41

Un aspecto en que la desigual relación de poder entre hombres y mujeres pone en tensión esta dicotomía entre lo público y lo privado es el de la violencia contra las mujeres. Esta constituye la expresión extrema de la discriminación contra las mujeres y de su falta de autonomía, no solo de su autonomía física, sino también de la económica y en la toma de decisiones. Por ende, la violencia contra las mujeres no puede analizarse y enfrentarse de manera aislada, sino vinculada a los factores de desigualdad económica, social y cultural que operan en las relaciones de poder entre hombres y mujeres, los que tienen su correlato en la desigualdad de recursos en el ámbito privado y en la esfera pública y están en directa relación con la desigual distribución del trabajo, especialmente el trabajo doméstico no remunerado. Si bien el compromiso asumido por los Estados de la región se ha reflejado en la formulación de normativas a nivel internacional y nacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y en la creación de diversos programas de atención e iniciativas de medición del fenómeno, aún persiste la necesidad de establecer arreglos institucionales con un abordaje integral que logren garantizar los derechos y el acceso a la justicia.
Las demandas de paridad de género en altos cargos públicos apuntan, precisamente, a transformar la política en pro de una mayor igualdad deliberativa y de ejercicio del poder. Plantearlo desde la perspectiva de género no lo restringe a un tema de género, sino a un cuestionamiento más profundo de las asimetrías de poder como obstáculos al avance de la democracia.
Los datos que se leen más abajo corresponden a la participación de mujeres electas en los parlamentos nacionales 2002 y 2012 (en %). Fuente: CEPAL. La diferencia entre países es muy marcada aunque la tendencia es hacia la mayor inclusión femenina en la representación democrática.


País
2002
2012
Brasil
6
9
Paraguay
3
13
Chile
13
14
Honduras
6
20
El Salvador
10
26
Ecuador
15
32
Argentina
31
37

Los derechos culturales presentan aún desafíos específicos a las bases teóricas de los derechos humanos. Es incipiente la elaboración de programas culturales, la preservación del patrimonio y el fomento de la creatividad de las mujeres. En Brasil, el Programa para las Industrias Culturales invierte en infraestructura y planificación cultural en áreas de gran vulnerabilidad social. La promoción del empoderamiento de la mujer es uno de los objetivos mencionados. La Fundación Nacional de las Bellas Artes lanzó el “Premio Mujeres en las Artes Visuales” para fomentar la sensibilización acerca de la contribución de la mujer a la cultura.
En Perú, la Dirección General de Educación Intercultural Bilingüe y Rural del Ministerio de Educación lidera la Comisión Multisectorial de Fomento de la Educación de las Niñas y Adolescentes Rurales que promueve el multilingüismo en la matrícula y recaba información sobre niñas y mujeres indígenas de las redes educativas rurales. Este país realiza encuestas sobre el uso del tiempo en hogares para construir datos desglosados por sexo sobre la participación anual en actividades culturales a nivel nacional.



En México existe el Programa de Fortalecimiento de la Participación de las Mujeres en las Artes desarrollado por el Instituto Nacional de Bellas Artes que apunta a la igualdad de género, la no discriminación y la violencia contra la mujer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró en el “Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia” (febrero 2015) que ese maltrato "contribuye a que la mala salud se prolongue durante toda la vida de las mujeres y a una muerte prematura”. El organismo de las Naciones Unidas indicó que muchas de las principales causas de muerte, como las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer y el VIH / sida, están "estrechamente vinculadas con experiencias de violencia". El tabaquismo, el consumo indebido de alcohol y drogas, la adopción de comportamientos sexuales de alto riesgo, los trastornos del sueño o la alimentación -anorexia y obesidad-, la depresión y ansiedad, los embarazos involuntarios y la diabetes, son algunas de los dolencias enumeradas en la investigación.



 El abordaje de la condición de género en la práctica docente



Esta problemática social que atraviesa todos los estratos de una sociedad debe ser analizada e interpretada en la práctica docente de geografía mediante una planificación que se extienda durante un trimestre como mínimo. El tratamiento de los temas que tienen como eje la condición de género admite la interdisciplinariedad de materias como derecho, psicología, literatura y biología. Es ideal para realizar proyectos de alcance institucional y local mediante el apoyo de instituciones y profesionales. Sería de interés que se realicen conferencias y entrevistas a especialistas en el tema para informar a toda la comunidad educativa del barrio y de la ciudad. El compromiso de autoridades escolares, docentes y de estudiantes en la ejecución de los proyectos es fundamental para afirmar y aplicar los derechos humanos relacionados con el género.




Bibliografía de consulta

 
CEPAL 2014, Pactos para la igualdad. Hacia un futuro sostenible. Santiago de Chile: ONU Oficina Regional.
Denis, J.P. – Nouchi, F. 2013. El atlas de las minorías étnicas, nacionales, sociales, lingüísticas, religiosas, sexuales. Buenos Aires: Capital Intelectual.
ONU, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales 2014, La mujer en el mundo, 2010. Tendencias y estadísticas. Nueva York, USA.
ONU, ACNUDH 1999. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Nueva York: ONU.
ONU, ACNUDH 1966. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Nueva York: ONU.
ONU, ACNUDH 2008. Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y Culturales. Nueva York: ONU.
ONU 1948. Declaración Universal de los Derechos Humanos.
OACDH- Centro de Derechos Humanos de Universidad Santiago de Chile. Compilación de observaciones finales del Comité de Derechos Humanos sobre países de América Latina y el Caribe (1977-2004).
UNESCO 2015, Igualdad de género. Patrimonio y creatividad. París, Francia.