martes, 15 de septiembre de 2015

La solidaridad como herramienta política para resolver la crisis económica y migratoria




La organización del espacio que realiza cada sociedad refleja el estadío de desarrollo, la desigualdad, la diversidad cultural, la inclusión o la exclusión de sus miembros. Es posible analizar e interpretar las causas de esa organización con las herramientas más diversas y enriquecedoras en la práctica docente: las imágenes satelitales, las fotografías, la cartografía, las películas, los diarios, los libros y las estadísticas. Éstas últimas muchas veces rechazadas porque no se entienden o no se valoran en su justa medida. Sin embargo, el dato numérico aclara un concepto o da el ejemplo que se necesita para comparar, analizar, interpretar y sacar conclusiones de una realidad. En esta oportunidad nos aplicamos a los conceptos de desigualdad e inclusión así como las consecuencias socio-económicas que impactan a nivel local, regional, nacional y global.





Imagen obtenida de Google earth de la villa 31 y 31 bis, CABA el  15.09.15




 Fotografía de la villa 31 y 31 bis que se localiza alrededor de la autopista Illia, CABA.









Imagen obtenida de Google earth de Puerto Madero, el barrio más caro y más custodiado de CABA, el 15.09.15. 





 Fotografía del skyline y del puente de la Mujer en Puerto Madero.




En tal sentido, el sociólogo François Dubet (2015) expresa que el modelo de integración que se desarrolló entre 1900 y 1980 está acabado en el mundo, tal como sucede en los países más ricos y más liberales, por ejemplo Estados Unidos y Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Recuerda que aquel modelo consideraba a la igualdad social como las condiciones de vida suficientemente próximas para que los miembros de una sociedad tengan el sentimiento de vivir en el mismo mundo y ser solidarios y dependientes los unos de los otros. Para que esto hoy sea posible, las políticas sociales deberían ser eficaces, asuman una dimensión simbólica y pongan en evidencia los mecanismos de la solidaridad. Y proclama que las ciencias sociales deben colaborar a la reflexión y los debates para señalar a cada uno sus responsabilidades porque no sólo somos víctimas de desigualdades sociales sino también sus autores. Por otro lado, Danny Dorling (2011) señala que una sociedad de consumidores se beneficia de la desigualdad y ejemplifica que mientras en los años del colapso del crédito, se incrementó la depresión económica y el aumento del desempleo aunque el número de multimillonarios en Estados Unidos alcanzó un record pues sus riquezas pasaron de 3500 miles de millones en 2007 a 4500 miles de millones en 2010. En sintonía con esa realidad,  Zygmunt Bauman (2014) afirma que la brecha de la riqueza se ha disparado, pero sin que haya producido el progreso económico que la ortodoxia económica sostiene cuando expresa que una dosis de desigualdad produce economías que crecen de manera más rápida y eficiente. Así mismo, Thomas Piketty (2015) manifiesta que la desigualdad de los patrimonios, que había disminuido hasta 1970, parece haber retomado una curva ascendente en los principales países, por ejemplo Estados Unidos, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Francia. Además sostiene que hay límites en la capacidad de los investigadores para medir correctamente la desigualdad contemporánea fundamental, que es la desigualdad frente al empleo. Jürgen Habermas (2015) señala que en la Unión Europea los desequilibrios estructurales entre las diferentes economías nacionales se han agudizado y serán más graves mientras cada gobierno siga adoptando decisiones soberanas sin tomar en consideración a los demás estados miembros como es el caso del gobierno alemán. Sostiene que la unión monetaria tendría que ampliarse a una unión política real. La democracia supranacional aún es una meta de largo plazo aunque su realización se torne peligrosa porque es impopular y despierta resistencia espontánea en los ciudadanos. El  sociólogo declara que el gobierno alemán tiene en sus manos el destino de la UE y es el único que cuenta con la capacidad de iniciativa para revisar los tratados. Alemania debería actuar de acuerdo con un principio de solidaridad. Es decir, un esfuerzo cooperativo desde una perspectiva política compartida para promover el crecimiento y la competitividad de Europa en su conjunto.




Los altos niveles de desigualdad en las remuneraciones del trabajo y la magnitud de la informalidad, entendida como el trabajo no registrado, son dos características distintivas de los mercados laborales de América Latina. Según CEPAL (2013) alrededor del 55% de los asalariados no cuenta con cobertura de la seguridad social. Si la acumulación de capital humano, principalmente de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, depende de la inversión pública en educación, un equilibrio de baja formalización, bajo nivel de tributación y escasa provisión de educación pública incrementa dinámicamente las brechas educativas, provocando una situación de persistencia de la desigualdad en el mercado laboral. En América Latina y el Caribe ha disminuido la emigración a los principales destinos extrarregionales, así como el número de inmigrantes provenientes de ultramar. Paralelamente, la migración intrarregional ha aumentado, por lo general asociada a mejores condiciones económicas y oportunidades laborales en los países de destino. Como resultado de la crisis de 2008-2009, las tendencias del desempleo juvenil han tomado caminos diferentes en América Latina y el Caribe y en la Unión Europea. En la primera, la tasa de desempleo urbano juvenil se ha mantenido relativamente estable (15,1% en 2008 y 14,6%
en 2013), mientras que en la segunda ha crecido fuertemente, del 16,3% en 2008 al 26,1% en 2013. En esta región, los estratos de menores ingresos son los que presentan índices de desempleo más altos. Por su parte, las mujeres jóvenes presentan mayores tasas de desempleo y condiciones de inserción más precarias, lo que se reproduce al llegar a la edad adulta. En América Latina y el Caribe hay una gran heterogeneidad en materia educativa, que produce diferencias entre zonas urbanas y rurales, estudiantes de distintos estratos socioeconómicos así como población originaria, entre otros factores de desigualdad. Alrededor de 2010, en 15 países de la Unión Europea, el porcentaje de población activa afiliada a sistemas de seguridad social que garantizan una pensión se acercaba a la universalidad (91,6%), mientras que en América Latina y el Caribe menos de la mitad de la población activa (46,9%) estaba afiliada. La brecha es similar cuando se compara el porcentaje de población que se encuentra en edad de retiro y que recibe una jubilación o pensión. En promedio, el 92,8% de las personas en edad de retiro en la Unión Europea reciben una pensión, mientras que en América Latina y el Caribe sólo la mitad se encuentra en esa situación (51,7%). Aunque en América Latina y el Caribe hay países donde la cobertura de pensiones de los adultos mayores en edad de retiro es universal, en Haití la cobertura es del 1%. Por su parte, si bien la mayoría de los 15 países mencionados de la Unión Europea tienen cobertura universal, en España, Grecia e Italia la cobertura es del
68%, el 77% y el 81%, respectivamente. En 27 países de la Unión Europea, el gasto en pensiones aumentó del 11,7% al 13,3% del PIB entre 2007 y 2013, mientras que el gasto en prestaciones familiares y para la infancia creció solamente del 2,1% al 2,2% del PIB.
La desigualdad en América Latina y el Caribe es de las mayores del mundo, lo que deteriora el bienestar y las posibilidades de desarrollo económico y social. Desde 2000 muchos países de la región iniciaron esfuerzos, que aún se mantienen, para reducir esa desigualdad. En 2013, el índice de Gini de América Latina fue, en promedio, 1,7 veces mayor que el de la Unión Europea. En América Latina, varía entre el 38,2 del Uruguay y el 57,5 de Honduras. Los 15 países de la Unión Europea presentan índices menores; el valor más bajo (24,9) se registra en Suecia y los más elevados, en Italia (32,5), España (33,7), Portugal (34,2) y Grecia (34,4). Entre 2002 y 2013, el índice de Gini promedio disminuyó un 10%, pasando de 54,2 a 48,6. Esta tendencia se aceleró a partir de 2008, sobre todo en la Argentina, Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Colombia y México. En la misma región, entre 2005 y 2013, el índice de Gini calculado sobre la base de ingresos per cápita equivalentes disminuyó un 3,3%, mientras que en la Unión Europea aumentó un 1,3%.
En los países de América Latina y el Caribe las tasas de desempleo fueron inferiores al 10% en 2013 y la desaceleración del crecimiento económico todavía no ha impactado demasiado en esta variable aunque se vislumbra en Brasil. En los países de la Unión Europea, sobre todo en los más golpeados por la crisis, las tasas son generalmente mayores y, en algunos casos, superan el 15% e incluso el 25%. La tasa de desempleo abierto no es el único indicador relevante de la situación del mercado laboral. Así, en América Latina y el Caribe, alrededor de la mitad de los ocupados se desempeñan en empleos informales, lo que implica una falta de protección social, precariedad y bajos ingresos.
Los países emergentes y en desarrollo que tuvieron especial éxito en reducir el efecto del empleo vulnerable a principios del decenio de 2000 registraron un notable crecimiento económico tras 2007. En estos países, el crecimiento por habitante fue de casi un 3 por ciento anual entre 2007 y 2012, prácticamente un punto porcentual por encima de los países que menos progresaron en reducir el efecto del empleo vulnerable, el cual incluye el empleo por cuenta propia y el trabajo familiar no remunerado.

Desigualdad de ingresos
Coeficiente de Gini 1987-2011

%
1987
1994
2002
2011

43.6
41.5
41.4
40.0

Fuente: Indicadores de Desarrollo Mundial, Banco Mundial 2015

A pesar de estas tendencias positivas, los problemas sociales y de empleo siguen siendo agudos en la mayor parte de los países emergentes y países en desarrollo. Más de la mitad de los trabajadores del mundo en desarrollo, cerca de 1.500 millones de personas, se encuentran en situación laboral vulnerable. Estos trabajadores tienen menos posibilidades que los trabajadores asalariados de acceder a modalidades de trabajo formales, contar con protección social, como sistemas de pensiones o salud, o tener ingresos regulares. Tienden a encontrarse atrapados en un círculo vicioso de ocupaciones de baja productividad, malas remuneraciones y capacidad limitada para invertir en la salud y la educación de sus familias, lo que a su vez perjudica el desarrollo general y las perspectivas de crecimiento, no sólo de ellos mismos sino de las generaciones futuras.
La OIT (2014) señala que existe una mayor conciencia de la función que desempeñan los salarios mínimos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, promoviendo al mismo tiempo la participación en el mercado de trabajo y en el aumento del consumo. Algunos países en desarrollo han encontrado modos innovadores de establecer y aplicar los salarios mínimos, como el diálogo social. De igual modo, una negociación colectiva bien concebida puede repercutir positivamente en la distribución de los ingresos, abordando al mismo tiempo la informalidad y las trampas de baja productividad. Un desafío importante es el retroceso en la cobertura de la negociación colectiva, una tendencia que también se observa en las economías avanzadas. Una protección social bien diseñada favorece las competencias individuales para acceder a mejores empleos. Así, por ejemplo, Bolsa Familia en el Brasil, la Asignación Universal por Hijo en Argentina, la Ley nacional de garantía del empleo rural Mahatma Gandhi de la India y programas similares en Cabo Verde han servido para proporcionar ingresos complementarios a las familias, haciendo posible que invirtiesen en actividades productivas y mejorasen su salud y su nivel de educación. El proceso de desarrollo se verá favorecido a través de la puesta en marcha de políticas e instituciones que ayuden a crear más y mejores empleos. Además de su efecto en el crecimiento económico, el empleo, los derechos, la protección social y el diálogo son elementos integrales del desarrollo.
Piketty (2014:180) concluye que las redistribuciones colectivas más eficaces necesitan de varias herramientas como las intervenciones directas en el mercado del trabajo, la educación permanente, los seguros sociales y la redistribución keynesiana de la demanda. Y destaca el rol del Estado cuando agrega (2014:183) que el mercado y el juego de la competencia suelen ser incapaces de ofrecer los bienes y servicios que sin embargo son los más valorados por los consumidores. Por ende, un sistema público obligatorio permite desempeñar este papel con eficacia.





Imagen del barrio de Belgrano, CABA obtenida desde Google earth el 15.09.15. 




Fotografía de una plaza y los modernos edificios del barrio de Belgrano, CABA




Imagen del Conjunto urbano Soldati de vivienda social, CABA obtenida en Google earth el 15.09.15.






Fotografía de los edificios muy deteriorados del barrio de Soldati, CABA.






La estadística como herramienta en la práctica docente


En principio los objetivos generales y específicos de la clase siempre se inician con una motivación como factor desencadenante y atractivo de la práctica docente. Es posible, por ejemplo, partir de una noticia sobre migrantes y refugiados como leemos en la actualidad en todos los diarios del mundo que han puesto foco en el desplazamiento de miles de sirios de su país de origen hacia Europa. Es necesario que los estudiantes se organicen en grupos para evaluar las posibles causas generadoras de este evento entre las cuales la guerra civil es una de las más importantes. A través de las estadísticas socio-económicas del país emisor y de los países receptores de la migración, que se encuentran disponibles en los sitios oficiales en la web, es posible profundizar esos motivos así como hacer una evaluación crítica de las decisiones políticas que toman los países receptores sobre la cuestión de la inclusión y de la exclusión y la respuesta de la sociedad frente a la llegada masiva de extranjeros. Para ampliar el interés en la cuestión y no dejar el análisis sólo en el dato es necesario localizar los países involucrados en la cartografía, trazar la ruta de la migración en un geonavegador de libre uso, preparar los gráficos de las estadísticas elegidas con los programas que ofrece la netbook de Conectar Igualdad, buscar fotografías de los centros de recepción de los migrantes /refugiados, hacer una presentación de diapositivas o preparar una entrevista filmada o realizar un video que se usarán en el debate final que se realizará cuando se agoten todas las instancias de búsqueda e interpretación de tan lamentable realidad que nos duele mucho a todos los integrantes de la sociedad global. Desde el ámbito local sería de interés que los alumnos también busquen información estadística socio-económica de comunidades de inmigrantes o de pueblos originarios para comparar esos datos con los del acontecimiento a nivel global que se usó como motivación del estudio estadístico junto al análisis de la legislación nacional sobre el tema. Es posible además que se considere para el estudio a la emigración argentina hacia Europa durante la crisis de 2001, en especial a Italia y España, cuya cifra fue muy importante. Un ejercicio práctico de interés para realizar con los estudiantes es la elaboración de propuestas sobre medidas solidarias a ejecutar en la comunidad educativa al mismo tiempo que desarrollen un pensamiento crítico ante un acontecimiento similar real o ficcional que se manifieste en la sociedad a la que pertenecen.


 Bibliografía de consulta

Bauman, Z. 2014. ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? Buenos Aires: Paidós.
CEPAL, Estudio económico de América Latina y el Caribe. Desafíos para impulsar el ciclo de inversión con miras a reactivar el crecimiento. Santiago de Chile: 2015.
CEPAL, La Unión Europea y América Latina y el Caribe ante la nueva coyuntura económica y social. Santiago de Chile: 2015.
CEPAL, Panorama social de América Latina y el Caribe 2014. Santiago de Chile: 2014.
Dorling, D. 2011. Injustice: Why social inequality persists. Bristol: Policy Press.
Dubet, F. 2015. ¿Por qué preferimos la desigualdad? (Aunque digamos lo contrario) Buenos Aires: Siglo Veintiuno editores.
Habermas, J. “La solidaridad, una salida a la crisis de Europa” en: Review sep.-octubre 2015. Buenos Aires: Capital Intelectual.
Mascareño, A. – Carvajal, F. “Los diferentes rostros de la inclusión y la exclusión” en: Revista CEPAL 116. Santiago de Chile: agosto 2015.
OIT, Ganancias y pobreza: aspectos económicos del trabajo forzoso. Ginebra: 2015.
OIT, World of work report 2014. Developing with jobs. Ginebra 2014.
Paredes Rodríguez, R. “Emergencia interrupta” en: Le Monde Diplomatique 2015. Explorador. Tercera Serie. Turquía 4. Buenos Aires: Capital Intelectual.
Piketty, T. 2015. La economía de las desigualdades. Cómo implementar una redistribución justa y eficaz de la riqueza. Buenos Aires: Siglo Veintiuno editores.
Simone Cecchini y otros (eds) Instrumentos de protección social: caminos latinoamericanos hacia la universalización. Libros de CEPAL n° 136. Santiago de Chile: CEPAL, 2015.
UNCTAD, The least developed countries. Report 2013. Growth with employment for inclusive and sustentable development. Ginebra: 2013.

 Sitios web de consulta