lunes, 30 de julio de 2018

La actividad agropecuaria orgánica aún profundiza la desigualdad




            Los productos orgánicos se obtienen con el manejo responsable de un sistema agropecuario que produce alimentos y derivados sanos, no daña el ambiente a la vez que preserva los recursos naturales. Se aplican técnicas que mantienen la fertilidad del suelo y la biodiversidad  mediante el respeto de los ciclos naturales de los elementos y de los seres vivos. Se prohíbe el uso de productos químicos y de organismos genéticamente modificados.
Este tipo de producción se convierte en una muy buena alternativa para mejorar los ingresos de los productores y de la agricultura familiar, es por ello que es una responsabilidad ineludible difundir sus beneficios y favorecer su implementación. Si bien la oferta es pequeña se debe potenciar con políticas que fomenten y ayuden a los productores porque la demanda crece y no se satisface salvo en lugares muy concentrados. La capacidad de innovar en materia de herramientas de promoción y difusión será decisiva, en especial por ser un sector constituido mayoritariamente por pequeños y medianos productores.


El sector de productos orgánicos cuenta con la ventaja, respecto de los tradicionales, de que se está manifestando un gran crecimiento de la oferta de productos orgánicos elaborados en el mundo. Por lo cual, en la Argentina queda abierta la posibilidad de desarrollar un amplio potencial de productos de alto valor para ser colocados en los mercados demandantes.
En conclusión, si bien el sector se viene desarrollando desde hace varios años, en nuestro país existen amplias posibilidades de incrementar y diversificar la producción debido a una gran demanda insatisfecha y al potencial de producción (por ventajas comparativas y competitivas).



De acuerdo a la propuesta del Dr. Ing. Agr. W. A. Pengue, experto en Agroecología, Sociología y Desarrollo Rural Sostenible de la UNC, se debería cambiar el paradigma latinoamericano de la relación campo-ciudad. Por el incremento de la urbanización. La geofasia es un proceso que avanza hacia nuevos territorios donde se depredan los recursos naturales para el desarrollo de la explotación agropecuaria industrial.
          El investigador sugiere la creación de escudos verdes como una alternativa de consumo de productos más sanos porque aún el precio de éstos es alto y poco accesible a todos los consumidores. Sostiene que es necesario compatibilizar la actividad agropecuaria orgánica con la economía social y solidaria no sólo para aquellos que tienen dinero para alimentarse de manera sana. En el tiempo, los escudos pueden limitar también la expansión urbana mediante una legislación que reordene todo el territorio. Las retenciones o impuestos a la exportación de la producción de la agroindustria son instrumentos de política ambiental o socioambiental: un instrumento regulador. El científico indica que Argentina lo tuvo y lo usó mal y aclara que se pudo haber destinado para ordenar el territorio, reinyectar recursos, promover programas de base orgánica que fomentaran la agricultura familiar.
          Existen distintas normativas para alimentos orgánicos a nivel internacional entre ellas el reglamento 834/2007 del Consejo de la Unión Europea; el National Organic Program de USA; el Japanese Agricultural Standard of Organic Products (JAS) y las normas de Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM).
En Argentina está reglamentada la producción orgánica y hay un sistema de control de la producción vegetal y animal con la ley 25127/ 1999, los decretos 97/2001 y 206/2001, las resoluciones SENASA 374/16 y SAGyP 1291/2012 y las notas aclaratorias 25970605/2017, 26466664/2017, 28408075/2017, 14/2017, 54/2017, 62/2017, 108/2016. Los productos orgánicos en Argentina se encuentran identificados en su rótulo con el sello “Orgánico Argentina”. Este logo surge a través de la Resolución 1291/2012 e identifica a los productos que garantizan su calidad orgánica. Mediante la certificación de sus sistemas productivos y posterior elaboración, permitiendo su rotulado como “Orgánico”, “Ecológico”, “Biológico”, “Eco” o “Bio”.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) es la autoridad competente en la fiscalización del cumplimiento de la normativa oficial sobre la totalidad del proceso productivo-comercial. A su vez, habilita a entidades certificadoras para el control de los operadores que son quienes producen, elaboran y comercializan los productos orgánicos. Controla a las entidades certificadoras a través de auditorías y de inspecciones a los operadores, brindando transparencia, asegurando la calidad y cumpliendo con las exigencias internacionales.
Los orígenes de la producción orgánica en Argentina son muy recientes. En 1985 se creó el Centro de Estudios de Cultivos Orgánicos (Cenecos).
En 1992 se llevó a cabo una mejora fundamental del sector, cuando el Gobierno, a través del Instituto Argentino para la Sanidad y Calidad Vegetal (IASCAV) y el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA) establecieron regulaciones para el ordenamiento del Sistema Nacional de Control de Productos Orgánicos. Estas normas nacionales, se basaron en las directrices existentes elaboradas por IFOAM y la Comunidad Europea (CE). A mediados de 1992, Argentina presentó una solicitud a la Comisión Europea para que se le incluyera en la lista de equivalencia de terceros países en virtud de lo previsto en el Reglamento No. 2092/91 del Consejo de la CE. Se logró su inclusión en una lista provisional de terceros países a finales de 1992, se trataba de una importante conquista. En 1996 logró su inclusión oficial. Obtenida la condición de tercer país, las exportaciones argentinas de productos orgánicos a la CE, por tradición uno de los principales mercados de exportación para Argentina, aumentaron considerablemente. La expansión del sector orgánico se aceleró, con tasas de crecimiento anuales de más del 100% durante la segunda mitad de la década del noventa.
           En el mercado local, el consumo de productos orgánicos sigue mostrando una muy baja participación del volumen total comercializado, aunque con mayor presencia en ferias urbanas y pequeños comercios.
          Según datos de SENASA principales destinos de los productos orgánicos argentinos en 2017 siguen siendo las exportaciones a los EEUU 45% y a la Unión Europea 40%.
Respecto al año anterior creció principalmente la exportación de productos industrializados y derivados, sosteniendo dicha tendencia a lo largo de los últimos 5 años. Las frutas se mantienen en los mismos niveles desde hace 5 años, los cereales siguen perdiendo presencia y las oleaginosas, por el contrario, siguen aumentando.
         Durante el año 2017 la superficie orgánica cosechada presentó una caída respecto al año anterior del 8%. Mostraron un fuerte crecimiento los cultivos frutales (64%) y una caída los cereales y oleaginosas (24%). En ese año se cosecharon de producción orgánica 77.042 ha en total. Si bien es menor a la superficie del 2016, la misma se ubicó por encima del promedio de los últimos 5 años.
        Las provincias de Buenos Aires, Salta, Jujuy y Entre Ríos mostraron las mayores disminuciones de superficie cosechada. Mendoza, Tucumán y Neuquén fueron las que más crecieron.
Por otra parte, los cultivos de chía, trigo y maíz fueron los que más disminuyeron, mientras que el cultivo de manzana fue el que más creció. Igual que en los años anteriores, los principales cultivos orgánicos cosechados pertenecen al grupo de los cereales y oleaginosas y en segundo lugar, están los cultivos industriales.

N° de establecimientos de producción orgánica en las principales provincias


2016
2017
Total
1148
1157
Río Negro
212
240
Misiones
206
143
Mendoza
149
175
Buenos Aires
145
146
Fuente: SENASA

La superficie bajo seguimiento orgánico en el país durante el año 2017 fue de 3,2 millones de hectáreas , aumentando respecto al año anterior un 12%. De esta superficie, unas 2,9 millones de hectáreas se dedicaron a la producción ganadera y 203 mil hectáreas correspondieron a superficie destinada a producción vegetal. El número total de explotaciones agropecuarias bajo seguimiento orgánico no mostró un cambio significativo (1%). A nivel provincial se destacó el aumento en las provincias de Río Negro y Mendoza, y la disminución en Misiones y Entre Ríos.



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sábado, 30 de junio de 2018

Un manejo ambiental responsable en el uso de una energía renovable


     

           La energía geotérmica es la energía almacenada en forma de calor por debajo de la corteza terrestre.(Consejo Europeo de Energía Geotérmica, EGEC). A escala humana puede considerarse renovable e inagotable. No obstante, es necesario un adecuado manejo del sistema, dando justo equilibrio y estabilidad entre la extracción del fluido y la reinyección del mismo, una vez generada la electricidad. Eso permite no enfriar el sistema y mantener el fluido geotérmico por décadas en un campo en producción, tal como lo hacen campos geotérmicos a nivel mundial, muchos de los cuales llevan más de 80 años generando energía limpia.
Las plantas geotérmicas no contaminan el agua ya que las condiciones de manejo de fluidos y descargas superficiales, sumado a las características de infraestructura de una planta geotérmica tienen un elevado estándar, diseñado para impedir el contacto de fluidos geotérmicos con aguas superficiales y/ o subterráneas. Más aún, el funcionamiento exitoso de una planta geotérmica depende en gran parte de que este contacto no ocurra. Todos los pozos que se construyen en distintas etapas (de exploración y explotación) están completamente aislados de la roca circundante hasta la profundidad de producción. De esta manera se busca resguardar las napas y que el reservorio geotérmico no se vea afectado con aguas frías.



Además de ser una fuente de energía renovable y limpia, la geotermia posee un alto factor de planta, vale decir, genera energía más del 90% del tiempo. Tiene una baja a nula emisión de gases no condensables (CO2) y genera una amplia variedad de usos directos en escala, abriendo buenas oportunidades para el desarrollo de emprendimientos locales. La energía eléctrica que se produzca a partir de plantas geotérmicas no será más cara que la producida por otras fuentes. Lo que sí es más caro, es la inversión previa, aquella destinada a construir la planta geotérmica, pero una vez que está en producción, sus costos marginales son muy bajos: se relacionan sólo a mantenimiento y no a la compra de combustible, como ocurre con las fuentes de generación tradicionales en base a combustibles fósiles. Esto último es lo que encarece la energía hoy día, porque muchas veces se importan combustibles fósiles (carbón, gas natural licuado y petróleo diesel).
La energía geotérmica tiene muchos usos posibles, dependiendo de las distintas temperaturas del recurso. Todos ellos pueden generar interesantes beneficios para las comunidades aledañas y desarrollos productivos locales. En el mundo, los usos más comunes son: para spa y piscinas (sólo en Japón hay más de dos mil resorts de aguas termales y atraen cien millones de visitantes al año). Otros usos son para calefacción residencial u hotelera y de invernaderos, acuicultura y crianza de animales (piscicultura), entre otros. Algunos ejemplos destacados son: países como Islandia, Polonia, Hungría, Turquía, Japón, China, Rumanía y Estados Unidos tienen sistemas de calefacción de edificios. El sistema de calefacción de la ciudad de Reykjavik, en Islandia, abastece calor a alrededor de 190.000 personas. El mayor invernadero del mundo con climatización geotérmica está en Mokai, en Nueva Zelanda, alcanza un tamaño de 5 ha. y en su subsuelo se encuentra una planta de generación eléctrica, también de origen geotérmico. Hoy la producción mundial alcanza a 67.246 GW por año y el país que más produce es Estados Unidos, con 16.603 GW anuales.

         En Argentina existen muchas localidades con aguas termales y algunas de ellas son utilizadas desde el punto de vista turístico y curativo. Son famosas las de Copahue en Neuquén, Río Hondo en Santiago del Estero, Reyes en Jujuy, Villavicencio en Mendoza, Rosario de la Frontera en Salta, etc.También son aprovechables desde el punto de vista minero, recuperándose mediante diversos procesos las sales que contienen disueltas y que en algunos casos son de alto valor comercial, como por ejemplo sales de boro, litio, cadmio. No obstante, el aprovechamiento más importante de los recursos hidrotermales consiste en su utilización con fines energéticos. Si bien en Argentina existen más de trescientos puntos de interés geotérmico, en solo cuatro de ellos podría generarse energía eléctrica con este recurso, a saber: Copahue (Neuquén), Domuyo (Neuquén), Tuzgle (Jujuy) y Valle del Cura (San Juan). Se han realizado algunos aprovechamientos además de los usos en balneoterapia (de gran desarrollo provincial en la actualidad) en distintos puntos del país, se puede mencionar la calefacción de algunos albergues en la zona de Las Ovejas (al Norte de la provincia del Neuquén, cerca de Cerro Domuyo). Se tiene en estudio algunos posibles aprovechamientos calóricos de tipo industrial (básicamente secado de productos agrícolas).
En 1998, se construyó un sistema de calefacción de calles en Copahue, Neuquén, para lo cual se perforó el pozo COP IV, con una profundidad de 1256 m. El vapor producido, junto al del pozo COP II, alimentan el sistema. El transporte del vapor ( 38 tn/ h a una presión de 10 bar y 184°C) se realiza a través de un vaporducto de 2396 m de longitud. Se colocaron 576 losas radiantes de 7 m de ancho por 3 m de largo en cuyo interior se alojaron las serpentinas. Así mismo este sistema permite la calefacción de edificios de esta localidad a través de la instalación de intercambiadores de calor.



Las primeras exploraciones geotérmicas en Chile datan de 1921-1922, de manos de una colonia italiana en la ciudad de Antofagasta, donde un equipo técnico de Larderello perforó dos pozos de entre 70 y 80 metros de profundidad. Luego entre 1968 y 1976 se realizaron una serie de estudios geológicos, geofísicos y geoquímicos en áreas seleccionadas de la zona norte del país apoyados por un proyecto suscrito entre la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo) y las Naciones Unidas, que culminó en la perforación de pozos exploratorios en la zona de El Tatio (Lahsen et.al, 2005). Desde esa época en adelante, la Universidad de Chile y el Servicio Nacional de Geología y Minería realizaron diversos estudios, de los cuales se desprende gran parte del conocimiento actual que se tiene sobre el potencial geotérmico de ese país. Los programas en pos del desarrollo geotérmico en Chile fueron paralizados hacia 1979 a nivel estatal, y hasta 1995 la Universidad de Chile fue la principal institución que se dedicó a la investigación en esta área (Lahsen etal. 2010).
En el año 2000 se creó la ley geotérmica, que promueve la exploración y explotación de recursos geotérmicos por parte de la empresa privada, y establece la existencia de concesiones de exploración y explotación que se conceden mediante el Ministerio de Energía. De acuerdo a cifras que maneja este ministerio, actualmente existen en el país 32 concesiones de exploración vigentes y nueve concesiones de explotación vigente (a 2016).
En términos de investigación de la geotermia, el Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes es la única institución íntegramente dedicada al estudio de los sistemas geotermales de la zona andina. Algunos de los proyectos del CEGA que destacan en el avance del conocimiento de la geotermia para su desarrollo a pequeña y gran escala son el proyecto de Baja Entalpía que se desarrolló con el apoyo del Ministerio de Energía, que busca evaluar el potencial geotérmico en Santiago y Talca; y la creación de un mapa de factibilidad vincular con noticia, que determina las zonas más auspiciosas para explotar el recurso geotermal dentro del país. Junto con ello, el CEGA desarrolla una variada gama de investigación en ciencia básica en torno a los sistemas geotermales.
La primera planta comenzó a funcionar en 2017 con una producción del  orden de 70 MW. El proyecto con mayor desarrollo es el de Cerro Pabellón, y antes de éste, la principal promesa de la geotermia en Chile fue el proyecto Caracautín, que hoy se encuentra detenido.





Bibliografía de consulta:

Aravena, D., Lahsen, A. (2013) “A geothermal favorability map of Chile, preliminary results”,  submitted to GRC Congress 2013.
International Energy Agency (2009) “Chile Energy Policy Review”, International Energy Agency (IEA) report, 270 .
Lahsen, A. (1986) “Origen y potencial de energía geotérmica en los Andes de Chile”, en J.Frutos, R. Oyarzún,and M. Pincheira (Eds) Geología y Recursos Minerales de Chile, Univ. de Concepción, Chile, 423.
Lahsen, A. (1988). “Chilean Geothermal Resources and their possible utilization”, Geothermics, v. 17, 401-410.
Lahsen, A. et al. (2005) “Present status of geothermal exploration in Chile”, World Geothermal Congress, Antalya, Turkey, 24-29 April 2005.
Lahsen, A. et al. (2010). “Geothermal development in Chile”, Proceedings World Geothermal Congress 2010, 25.



jueves, 31 de mayo de 2018

La protección de los humedales




            Ramsar es el más antiguo de los modernos acuerdos intergubernamentales sobre la protección del ambiente. El tratado se negoció en el decenio de 1960 entre países y ONG preocupados por la creciente pérdida y degradación del habitat en los humedales donde llegan las aves acuáticas migratorias. Se firmó en la ciudad iraní a orillas del mar Caspio, de la cual adoptó su nombre, el 3 de febrero de 1971 y entró en vigor en 1975. Australia fue el primer país que adhirió el 8 de mayo de 1974 y en ese país se creó el primer sitio Ramsar para proteger una zona de fauna marina amenazada en la península de Cobourg. En la actualidad, la lista de áreas protegidas es la más extensa del mundo con más de 2200 sitios Ramsar que abarcan más de 2,1 millones de km2 en los territorios de las 169 Partes Contratantes en todo el mundo
La UNESCO es la depositaria de la Convención. El 2 de febrero de 1997 se celebró el primer día mundial  de los humedales. A nivel de comunicación la Convención abrió un canal enYouTube en 2010 y una página en Facebook en 2011. 



 La Convención entró en vigor en Argentina el 4 de septiembre de 1992 y hay actualmente 23 sitios designados como humedales de importancia internacional con una superficie de 5.687.651 hectáreas. El 23 de mayo de este año el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación publicó en la página web que por primera vez una reserva natural privada obtuvo la certificación de sitio Ramsar. Se trata de la Reserva Natural Villavicencio en la localidad de Las Heras, Mendoza, con 62.244 ha que protege a vida silvestre, riquezas arqueológicas y a un manantial de agua mineral.



 Gestionada por la Fundación Villavicencio fue reconocida como parte de la Red de Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Mendoza desde el año 2000.  Es parte del Programa Refugios de la Fundación Vida Silvestre desde 2009 y es miembro pleno de la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas desde 2014.


            La Reserva tiene diferentes sectores de acuerdo a los usos: 1) Zonas de uso público a lo largo de la ruta provincial N° 52 aunque la mayor actividad turística y recreativa se hallan en la zona de guardaparques y en el hotel. 2) Zonas intangibles de acceso muy restringido donde se ubican las fuentes de agua mineral, la que se canaliza desde su origen hasta la planta de producción, allí es filtrada y testeada para garantizar la pureza y calidad antes de ser envasada en la planta de embotellamiento situada en el km 16 de la ruta N° 52, a 20 km de la ciudad capital de Mendoza. También se realizan actividades científicas por investigadores del CONICET, de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad de Santiago de Chile.


            La Reserva está ubicada entre las depresiones del Valle de Uspallata y las planicies pedemontanas orientales. La mayor altitud se registra en el Cerro Blanco de 3200 m s.n.m. La red de drenaje se orienta hacia el este. Desde el este hacia el oeste de la Reserva se encuentran tres provincias fitogeográficas: el monte (hasta 1200 m s.n.m.), el cardonal (en las laderas de solana hasta 2700 m s.n.m.) y la puna (entre 2700 y 3000 m s.n.m.).





Provincia fitogeográfica
Flora
Fauna

Monte

chañar, retama, algarrobo,jarilla,zampa
jote, ñandú, martineta, siete cuchillos, hurón, quirquincho chico, zorro gris y colorado, cuis común, cuyi, liebre criolla.



Provincia fitogeográfica
Flora
Fauna
Cardonal
cardones
loica, zorzal chiguanco, águila mora, hurón, quirquincho chico, zorro gris y colorado, cuis común, cuyi, chinchillón, gato del pajonal, gato montés.




Provincia fitogeográfica
Flora
Fauna
Puna
Stipa chrysophyla, Artemisia mendozana var. Paramillonensis, Ephedra andina.
cóndor, halcón peregrino, gato montés, zorro gris y colorado, guanaco, murciélago común, puma.












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lunes, 30 de abril de 2018

La protección de la naturaleza y el turismo






                       

                       Nueva Zelanda descansa sobre dos placas tectónicas, la Pacífica y la Australiana. La Isla Norte y algunas partes de la Isla Sur se ubican sobre la placa Australiana, mientras que el resto de la Isla Sur se localiza en la Pacífica. Debido a que estas placas están cambiando constantemente Nueva Zelanda tiene mucha acción volcánica y sísmica. Los enormes Alpes del Sur conforman el relieve más alto de la Isla Sur y tienen varios glaciares, siendo el más extenso el glaciar Tasman (27 km de largo) pero los glaciares más famosos son el Franz Josef y Fox. Hacia el este del cordón montañoso, se encuentran las ondulantes tierras cultivables de Otago y Southland, además de las extensas y planas llanuras de Canterbury.
                   Te Wahipounamu está compuesto por varios parques nacionales en el suroeste de Nueva Zelanda: Aoraki/Mt. Cook, Fiordland, Mt. Aspiring y el Parque nacional Westland. Abarca 26.000 kilómetros cuadrados de bosques remotos, montañas de roca granítica cubiertas de nieve, escarpados valles, lagos, cascadas y fiordos costeros. En 1990 fue reconocido como un sitio de patrimonio mundial por UNESCO, porque posee la mejor representación de la flora y fauna originada en el antiguo continente de Gondwana. 



                      El parque nacional de Fiordland, la octava maravilla del mundo según la definición  del escritor Rudyard Kipling, está situado en el sudoeste de la Isla Sur de Nueva Zelandia, los dos tercios de su superficie están cubiertos por bosques de hayas meridionales y podocarpos, de más de 800 años de edad en algunos casos. 


 



                 





















 

  Mitre Peak 1692 m de altura, la cumbre semeja la mitra de un obispo de ahí su nombre
 

             Aquí viven el kea –el único loro alpino del planeta– y el takahe, un espécimen raro de ave corredora y corpulenta en peligro de extinción.


        El Departamento de Conservación administra una amplia red de senderos de excursionismo de diversas longitudes como las rutas Routeburn, Hollyford y Milford.
       

   
           Las estadísticas del Banco Mundial indican un creciente aumento del turismo en este territorio durante 2016: 3.370.000 visitantes importante dato si lo comparamos con los de otros países del hemisferio sur que tienen interesantes y diversos sitios de patrimonio natural y cultural como son Argentina 5.559.000 y Brasil 6.578.000 en el mismo año. La infraestructura de servicios y de transporte turístico es muy variada y este aumento progresivo pone en riesgo a la naturaleza aunque en este parque hay control y restricción del número de visitantes que se reciben a diario en cada temporada del año. Así mismo la navegación por el fiordo es intensa porque hay excursiones diurnas y nocturnas que ponen en riesgo a las cristalinas aguas por derrame de petróleo. Los vuelos de helicópteros y avionetas que realizan paseos turísticos impactan en la fauna terrestre y marina.
         Milford Sound fue erosionado por glaciares del cuartárico. Las cascadas caen desde más de 150 metros hasta las aguas ccristalinas. En este fiordo estrecho de 16 kilómetros de largo, a menudo se divisan delfines, lobos marinos y pingüinos. La densidad del bosque templado que arraiga en las laderas rocosas responde a las características del clima templado oceánico. 




        Los datos de Weather Atlas indican la siguiente información para Milford Sound:


           El mes más cálido (con el máximo promedio de temperatura alta) es Febrero (19°C). El mes con el promedio de temperatura alta más bajo es Julio (9.2 °C).
El mes con el promedio de temperatura baja más alto es Febrero (10.3°C). El mes más frío (con el promedio de temperatura baja más bajo) es Julio (1.5°C).
El mes con más sol es Enero (Promedio de insolación: 7). Los meses con menos sol son Junio y Julio (Promedio de insolación: 2).
Los meses con el índice UV más alto son Enero y Diciembre (Índice UV 10). Los meses con el índice UV más bajo son Junio y Julio (Índice UV 1).
El mes con el número de días lluviosos más alto es Octubre (18 días). El mes con el número de días lluviosos más bajo es Febrero (13.1 días).
Los meses más húmedos (con la precipitación más alta) son Enero y Octubre (632 mm). El mes más seco (con la precipitación más baja) es Julio (393 mm).
El mes con la humedad relativa más alta es Abril (91.9%). El mes con la humedad relativa más baja es Diciembre (85.3%).
En Milford Sound llueve un promedio de 182 días al año. Estas lluvias orográficas son las responsables de que las laderas estén jalonadas por cientos de cascadas efímeras que alcanzan muchos metros de caída. Cuando las lluvias son torrenciales, tanta agua arrasa las zonas de agarre del suelo causando avalanchas de árboles ladera abajo hasta el fondo del fiordo.
Los vientos dominantes son del oeste, del sudoeste y del sur provenientes del continente antártico.
          
           En el hemisferio sur, en Argentina y Chile, a la misma latitud que Milford Sound, se ubican parques nacionales de gran belleza similares a éste que hemos relatado más arriba. Sería de gran interés visitarlos para conocer su patrimonio y fomentar la conservación de esa riqueza natural.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Amenaza y riesgo a la salud de la población rural






 







Foto aérea de Basavilbaso: -32°36'66'' -58°88'33'  




                                           Colonia Lucienville, Entre Ríos, principios siglo XX

           A diferencia de las primeras colonias agrícolas que, desde fines del siglo XIX, practicaron la diversidad de cultivos en las tierras del este entrerriano, en la actualidad se abandonó esa práctica por el monocultivo sin rotación con el uso frecuente de agroquímicos.

             Varios médicos y organizaciones provinciales piden regular el uso de pesticidas cerca del trazado urbano de los pueblos, y alertan sobre la multiplicación de problemas de salud entre quienes viven cerca de las zonas fumigadas.
             En estas regiones un tercio de las muertes llega por alguna forma de cáncer, lo que representa un 50% más que en el resto del país. Nacen niños con malformaciones, se producen abortos espontáneos, hay personas con problemas endócrinos, dificultades respiratorias y problemas de desarrollo. Las enfermedades que prevalecen en estas localidades coinciden con los problemas de salud asociados a los agroquímicos de uso obligatorio en el paquete de cultivos transgénicos. Los agrotóxicos no sólo afectan la soja, sino también el arroz, la yerba y el algodón que se cultivan en otras provincias.
            Las escuelas rurales son impactadas en forma directa por las fumigaciones de agroquímicos, en horarios de clase y sin previo aviso. "Paren de fumigar escuelas" expresan los carteles de asociaciones docentes, padres y organizaciones ambientalistas que se movilizan con frecuencia contra esta práctica.
             En el municipio de Basavilbaso exigen la presentación de una planilla previa a la fumigación del campo con los datos del responsable de la aplicación y del dueño de la parcela.
Límite para realizar las fumigaciones que preserva a la ciudad de Basavilbaso
                      



               Sitios web de consulta:

                 http://www.basavilbaso.gob.ar/urbana                   
                http://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/article/view/v08n16a09/965


   

     

miércoles, 28 de febrero de 2018

Nueva amenaza en el fondo oceánico




“-Veo, capitán, que la naturaleza le sirve siempre y en todas partes. Se halla usted aquí en total seguridad, pues nadie más que usted puede visitar estas aguas. Pero ¿para qué este refugio? El Nautilus no tiene necesidad de puertos.
-Así es, señor profesor, pero sí necesita de la electricidad para moverse, y por lo tanto, de elementos para producirla, como el sodio, y de carbón para fabricar el sodio, y de hulleras para extraer el carbón. Y precisamente, aquí, el mar recubre bosques enteros sumergidos en los tiempos geológicos, ahora mineralizados y transformados en hulla, que son para mí una mina inagotable. 
-Entonces, sus hombres ¿se transforman aquí en mineros?
-Sí. Estas minas se extienden bajo el agua como las minas de Newcastle. Revestidos de sus escafandras y pico en mano mis hombres van a extraer esta hulla. Como ve, no necesito tampoco de las minas de la tierra para su obtención. Al fabricar aquí el sodio, el humo producido por la combustión de la hulla que escapa por el orificio del cráter debe darle a esta montaña la apariencia de un volcán aún en actividad.
-¿Podremos ver a sus hombres en actividad?
-No, no esta vez, al menos, pues quiero continuar sin demora nuestra vuelta al mundo. Esta vez voy a limitarme a embarcar las reservas de sodio que aquí tenemos. Las operaciones de carga no nos llevarán más que un día, y luego reemprenderemos el viaje. Si quiere usted recorrer la caverna y dar la vuelta al lago puede aprovechar esta jornada, señor Aronnax.”
                               Verne, J. 1998, Veinte mil leguas de viaje submarino. Sgo. De Chile: Edit. Andrés Bello. Segunda parte: Cap. X : Las hulleras marinas.

        “Podemos ver Marte a través de un telescopio, pero sólo apreciamos unos metros de la profundidad del mar desde la superficie”, señala Kim Juniper, investigador en el departamento de Biología de la Universidad de Victoria (Canadá).

        El mar contiene el 60% de los 103 elementos químicos clasificados y concentra hasta 10 veces más minerales que la superficie continental. Sin duda, “es un negocio rentable”, expresa L.M. Somoza, investigador y coordinador científico para la extensión de la Plataforma Continental española del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). La minería marina, importante para la tecnología informática, de circuitos o de chips, tiene varias líneas de trabajo abiertas. El petróleo, el gas natural, los hidratos de gas, los nódulos de manganeso, las costras ricas en cobalto, los sulfuros masivos ricos en hierro, zinc, níquel, oro o cobre, los áridos y los yacimientos ricos en titanio, tierras raras, estaño y diamantes, son los recursos minerales que se encuentran en los fondos marinos.


          En la actualidad, cualquier actividad minera que se realice en los océanos pasa por la aprobación de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISBA, en sus siglas en inglés), un organismo científico y jurídico que controla las áreas fuera de los límites económicos de los países en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar ratificada en 1994 por 154 países y que cuenta ahora con 160 miembros en la sede en Kingston, Jamaica.
         La explotación minera del fondo del océano es muy lenta, costosa y sucede en un área muy pequeña. Sin embargo, existe cierta preocupación por los seres vivos que se encuentran en áreas hidrotermales donde estas especies sólo habitan en unos pocos cientos de metros cuadrados. El problema surge cuando existen intereses económicos en estas áreas de depósitos minerales.
         Para evitar la extinción de especies que ni siquiera se conocen aún, la solución es la educación. Aparte de conocer esta gran biodiversidad, se debe saber cómo las actividades industriales pronto afectarán al medio marino pero la protección no sólo procede de la ciencia, también es una decisión política.

        La zona de interés comercial más estudiada es la de Clarion-Clipperton en el Pacífico Oriental, que se encuentra a profundidades de entre 3.500 y 5.500 metros. Solamente este yacimiento contiene más níquel, manganeso y cobalto que todos los recursos terrestres juntos. Otras zonas de potencial interés son la cuenca central del océano Índico y las zonas económicas exclusivas de las Islas Cook, Kiribati y Polinesia Francesa.


       Los sulfuros polimetálicos (también denominados sulfuros masivos del lecho marino o SMS) son ricos en cobre, hierro, cinc, plata y oro. Los depósitos se encuentran en los bordes de las placas tectónicas situadas a lo largo de las dorsales centroceánicas, las crestas de retroarco y los arcos volcánicos activos, normalmente a profundidades de unos 2.000 metros con respecto a las dorsales centroceánicas. Estos depósitos se formaron durante miles de años por efecto de la actividad hidrotermal, conforme los metales precipitados presentes en el agua eran expulsados de la corteza terrestre por fuentes termales cuya temperatura llegaba hasta los 400ºC. Debido a los penachos negros que genera la actividad, estas fumarolas submarinas suelen denominarse "chimeneas negras". Las fumarolas submarinas activas forman ecosistemas únicos. Las bacterias quimiosintéticas, que utilizan el sulfuro de hidrógeno como fuente de energía, constituyen el primer eslabón de la red alimentaria de la fumarola, que se compone de una variedad de anélidos tubículos gigantes, crustáceos, moluscos y otras especies. Muchas de las especies de las fumarolas se consideran endémicas de estos emplazamientos, por lo que se considera que los hábitats de las fumarolas submarinas tienen un valor científico intrínseco.
       Las costras cobálticas se acumulan a profundidades marinas de entre 400 y 7.000 metros, en los costados y en las cimas de los montes submarinos. Se forman por la precipitación de minerales presentes en el agua de mar y contienen hierro, manganeso, níquel, cobalto, cobre y otros elementos metálicos y tierras raras. A nivel mundial, se calcula que puede haber hasta 100.000 montes submarinos de más de 1.000 metros, aunque relativamente pocos resultan adecuados para la extracción de costra cobáltica. La zona de prospección de costra cobáltica más prometedora se encuentra en los montes submarinos de Magallanes en el océano Pacífico, al este del Japón y las Islas Marianas.



      Greenpeace exige que no se autoricen licencias para la minería del fondo marino y que ninguna exploración o explotación sea realizada, a menos, y hasta tanto, todos los diferentes hábitats marinos, biodiversidad y ecosistemas sean adecuadamente protegidos. La situación crítica del ambiente oceánico exige a los gobiernos que acuerden la creación de reservas marinas para proteger a los ecosistemas en riesgo.
      La empresa responsable de hacer realidad la visión de JulioVerne en 1869-70 se llama, Nautilus Minerals y es de origen canadiense. Fue creada para la exploración del lecho marino en busca de sistemas masivos sulfurados (SMS por su sigla en inglés: Seafloor Massive Sulphide), más conocidos como nódulos marinos en el mundo minero, para su explotación a escala comercial.
        En 2018 la empresa tiene definido y explorado el primer proyecto. Se conoce como Solwara 1, ubicado en aguas territoriales de Papúa Nueva Guinea y –desde 2011– la compañía cuenta con los permisos necesarios de parte de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y del gobierno de ese país. El depósito se encuentra a un profundidad media de 1.600 metros. Nautilus Minerals dispone, además, de planes de desarrollo para otras áreas de Papúa Nueva Guinea y también en Fiji, Tonga, las Islas Salomón, Vanatu y Nueva Zelanda en el Pacífico Occidental.
        Como se sabe, el lecho marino de Chile y de Perú tiene importantes recursos mineros en nódulos marinos, los que se conocen desde hace varias décadas, como lo ha informado MINERÍA CHILENA. El área contiene un importante recurso inferido de nódulos polimetálicos de níquel, cobre, cobalto y manganeso. La empresa ha hecho importantes campañas de exploración en estos territorios para entender el potencial del recurso y construir sus reservas viables de ser explotadas.Estas campañas se desarrollaron entre 2007 y 2013 y permitieron caracterizar estos nódulos marinos con contenidos de 1,2% de níquel, 1,1% de cobre, 0,24% de cobalto y 26,9% de manganeso.
         La campaña de perforación del yacimiento Solwara 1 entregó resultados muy auspiciosos, que indican una ley de 7,2% de cobre, 6,4 gt de oro, 34 gt de plata y 0,9% de zinc. Fue este conocimiento geológico el que le permitió a la empresa elaborar su plan de desarrollo comercial. El proyecto Solwara 1 tiene una vida útil proyectada de tres años, en los que espera producir entre 70.000 y 80.000 toneladas de cobre por año y unas 120.000 onzas de oro, dependiendo de que se cumplan las estimaciones hechas por los geólogos y que las condiciones de operación se ajusten a los parámetros de diseño. La inversión de Nautilus Minerals al momento de la puesta en operaciones de Solwara 1 habrá totalizado una cifra del orden de los US$ 500 millones.
      Nautilus Minerals utiliza tecnología probada previamente por las industrias del petróleo y el gas, y también de dragado marino, como otras propias de la actividad minera tradicional. Como resultado de ello, se definieron tres componentes principales del sistema de explotación: las herramientas de producción del lecho marino (SPT, Seafloor Production Tools), el sistema de levante del mineral (RALS, Riser and Lifting System) y el navío de soporte de la producción (PSV, Production Support Vessel).
      Se diseñaron también otras herramientas de apoyo, tales como el cortador auxiliar (AC, Auxiliary Cutter) y el cortador principal (BC, Bulk Cutter). Estas dos máquinas están diseñadas para cortar y recolectar el mineral en el fondo marino, para que una tercera unidad, llamada máquina colectora (Collecting Machine), lo succione como pulpa desde el fondo marino para transportarlo mediante una tubería flexible, hacia la bomba de fondo marino y desde allí a la nave de producción mediante el sistema RALS.
       Allí, después de remover el agua de la pulpa, ésta se traslada a una nave de acopio que dispone de bodegas donde se hace el almacenamiento temporal, para después traspasarla a un barco granelero que llevará el mineral a China.
     Varias empresas de reconocida trayectoria (Sandvik, Caterpillar, Damen, Bosch Rescroth, ContiTech AG) han participado en el diseño del equipamiento de producción submarina.



Bibliografía y sitios web de consulta:

Columbia Center on Sustainable Investment 2016: Cartografía de la minería en relación con los objetivos de desarrollo sostenible: un atlas.

Drew, L. W. 2009 “ The promise and perils of seaflor mining” en Wood Hole Oceanographic Institution: Oceanus Magazine, Vol. 47, N°3, Dec. 2009.